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Que la tortilla se vuelva

En los años setenta del mil novecientos, el Grupo Ahora, dirigido por Eduardo Ramírez (q.e.p.d) hizo una canción que título: Que la Tortilla se vuelva. Eran años en que la izquierda venezolana, estaba atomizada. La canción revolucionaria, en las voces de Alí Primera, Gloria Martí, Los Guaraguaos, la “Chiche” Manaure, el Grupo Madera, entre otros, se había convertido en el icono que la unía. Que la tortilla se vuelva, significaba que las cosas cambiaran: “que los pobres coman pan y los ricos m….., m…..”.

Eso le está pasando a la MUD. La tortilla se le volteó. Con la pírrica victoria obtenida el seis de diciembre pasado, se envalentonaron. Creyeron que ya habían derrotado al gobierno; por ello, se dieron el “lujo” de nombrar presidente de la Asamblea Nacional a Henry Ramos Allup, el más viejo de sus dirigentes, pero no el más avezado; crearon, estimularon y organizaron el bachaquerismo y la especulación, bajo la creencia de que sería la última estocada para “tumbar a Maduro”; no han cesado en su práctica desestabilizadora y terrorista, la “salida” sigue siendo su sueño, ahora sofisticada e instrumentada a partir de nuevos métodos, pero, con los mismos actores; siguen suplicando al gobierno de los Estados Unidos y a la falange, el sionismo y el fascismo internacional que invadan a Venezuela; súplica que viene siendo instrumentada a través de la más profusa e intensa campaña de descredito contra la heroica Patria de Bolívar, por las más poderosas cadenas y agencias de información, a nivel internacional y nacional; recurrieron al Secretario General de la OEA para que fuera su nuevo espadachín, y los países del hemisferio lo pararon: quédate quieto y ocupa tu lugar, le dijeron, cuando “tomaron nota” de su informe; con su arrogancia natural han descalificado y desoído las recomendaciones de los mandatarios designados por Mercosur, para el inicio de un diálogo serio, constructivo y responsable para enfrentar la coyuntura que vive el país.

Por eso, la tortilla se les volteó. Y, todo indica que, por tanto darle vuelta, se les “chamuscó”. Y, una tortilla quemada es amarga. Por eso, a Ramos Allup, ya nadie lo pasa, a los venezolanos le repugna, Julio Borges lo tiene atragantado; por eso, cada vez que convocan a una movilización “pacifica” nadie les va; por eso, el venezolano no los acompaño con su firma para solicitar el referéndum; por eso, no pueden controlar a sus bachaqueros y especuladores, tumbar a Maduro los estimulaba, pero, hacer dinero fácil y abundante les parece mejor; hasta el gobierno estadounidense parece que comienza a cansarse de su ineficacia e incompetencia.

Que la tortilla se vuelva: que los venezolanos arreglemos nuestros asuntos entre nosotros. Que Venezuela viva en paz y la violencia no se imponga.