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VENEZUELA: Ejemplo de dignidad

Hay quienes no terminan de entender que el mundo en que vivimos es otro. Por eso, no entienden que pensar de otro modo, es un pensar distinto, es la posibilidad de concebir los fenómenos y los hechos sociales, de manera distinta. Para quienes siguen anclados en el pensamiento único, su manera de pensar es la verdadera, es la razón última, es la razón de la razón. Por ello, para imponer su razón, recurren a la violencia: la fuerza es su razón. Para ellos, no vale otra razón. El ex presidente de los EEUU, George Bush Jr., cuando estableció la política de Seguridad Nacional, lo hizo fundamentándola en estos principios: o se está con los EEUU o se es su enemigo. En esta predica su sucesor Barak Obama, ha sido un buen discípulo.

Desde 1999, Venezuela decidió pensar por cuenta propia. Decidió pensar distinto. Decidió fraguar lo que quiere ser, por sí misma. Sin ataduras y sin esquemas preconcebidos o impuestos por nadie. Decidió que pensarse a sí misma, “es el estudio de ese nosotros, incluyente y variable”, Decidió que pensar distinto es un reflexionar profundo sobre nuestra realidad de pueblo, sobre lo que hemos sido, lo que somos y lo que queremos ser.

Por eso, le asignamos a la dignidad una gran importancia. Porque la dignidad es el respeto que una persona y una nación sienten por sí misma. Ya que, como bien lo dijera Jean Paul Sartre: “lo importante no es lo que han hecho de nosotros, sino lo que hacemos con lo que han hecho de nosotros”. Y que, en la palabra sabia de Abrahan Lincoln, se expresa de la siguiente manera: “Es difícil hacer a un hombre miserable mientras sienta que es digno de sí mismo”.

El Gobierno Revolucionario de Venezuela, inspirado en el legado que nos dejó el Padre de la Patria, Libertador Simón Bolívar y nuestro Comandante Eterno, Presidente Hugo Chávez, se ha empeñado en devolverle a nuestra Patria su dignidad. Para ello, hemos reconocido nuestros defectos, insuficiencias, limitaciones y errores cometidos, porque no somos infalibles.

Conducta que, nos ha permitido asirnos de una coraza que nos protege de las innumerables amenazas a que hemos sido sometidos, a lo largo de estos diecisiete años. Pues bien, la dignidad de nuestro pueblo y de nuestra patria no volverá a ser mancillada por quienes, en el pasado, impusieron su concepción, su manera de ver el mundo, su forma de pensar.

Es esa dignidad, la que nos ha servido de escudo protector ante el asedio a que hemos sido sometidos. Es esa dignidad, la que inspiro, inspira e inspirará nuestro proceder en los escenarios donde pretendan irrespetarnos. Lo ocurrido en la OEA, en estos últimos días, constituye la mejor demostración del alto valor que le otorgamos a nuestra dignidad, a la dignidad de nuestra Patria, a la dignidad de nuestro Pueblo. Y es que, el Pueblo Venezolano, con mayúscula, ha sido siempre un pueblo digno, amante de la paz, que jamás se ha dejado irrespetar.

Las valientes, sesudas, inteligentes y profundas intervenciones de nuestra Canciller Delcy Rodríguez, en dicho foro hemisférico así lo comprueban. Por eso, salimos victoriosos en la OEA cada vez que el tema Venezuela es tratado en su agenda. Los Estados del hemisferio podrán ser críticos de nuestro proceso de transformación; algunos, incluso, pueden no compartirlo; pero, siempre han demostrado un profundo sentimiento de amistad que se traduce en la aceptación de nuestro derecho a fraguar nuestro propio destino, reconocen que la razón está de nuestra parte, que pensar de otro modo es: NUESTRA DIGNIDAD.